En la sesión de la Junta Departamental de Soriano,del 6 de julio, el edil Pablo Ponce celebró la instalación de cartelería luminosa en el peligroso cruce escolar de Ruta 2 en Santa Catalina.
Posteriormente, al conmemorarse 53 años del Golpe de Estado, alertó ante el resurgimiento de discursos negacionistas y rindió un emotivo homenaje a los héroes locales de la resistencia democrática, destacando la renuncia de Ángel María Lotito y la sesión rebelde de la propia Junta de Soriano en 1973.
Señor Presidente:
Comenzamos con una buena noticia para los vecinos de Santa Catalina.
Atendiendo su justificada preocupación por la peligrosidad del cruce en la Ruta 2 hacia la Escuela 37, gestionamos soluciones ante el Ministerio de Transporte. Hoy, la escuela y el pueblo cuentan por fin con carteles
luminosos que exigen precaución. Ojalá esta acción sea un gran aporte para cuidar la vida de nuestra gente.
Pero cuidar la vida también exige cuidar nuestra memoria. El pasado 27 de junio recordamos 53 años del Golpe de Estado Cívico-Militar. Así como en su momento señalamos las víctimas del MLN, hoy es de orden recordar que, con la declaración de Guerra Interna en abril del 72, para setiembre de ese año el movimiento ya estaba desarticulado.
Sin embargo, el quiebre institucional llegó igual. Fue un pacto oscuro en plena Guerra Fría, con la trágica particularidad de que un presidente elegido democráticamente, Juan María Bordaberry, se convirtió en
Dictador. Un hombre cuyo desprecio por el sistema democrático lo llevó a intentar clausurar los partidos políticos, terminando destituido por sus propios socios de facto.
Esa dictadura nos sigue doliendo. Y hoy, lamentablemente, también nos asusta. Asusta porque resurgen discursos negacionistas que intentan minimizar el dolor o cuestionar la cifra de nuestros desaparecidos, ignorando el horror internacional que fue el Plan Cóndor.
¿Qué le decimos a las familias de los uruguayos desaparecidos más allá de nuestras fronteras? ¿Que como no desaparecieron acá no cuentan? El terrorismo de Estado no conoció fronteras, y nuestra memoria tampoco debe tenerlas.
Frente a tanta oscuridad, quiero honrar hoy actos heroicos que fueron
faros de dignidad aquí, en nuestro Soriano.
Primero, a mi estimado vecino de Cardona, Don Ángel María Lotito. Histórico dirigente nacionalista, hoy con más de 90 años; un libro de historia viva caminando por las calles de mi pueblo. Siendo Presidente
de la Junta Local, el 28 de junio del 73 presentó su renuncia indeclinable. Con una valentía inmensa y serena, dejó por escrito que las tristes circunstancias que atravesaba la República eran,
simplemente, «incompatibles con su idiosincrasia».
Y dejo para el final lo que la Historia consagra como el primer gran acto de rebeldía contra la Dictadura: la sesión de esta mismísima Junta Departamental. Desobedeciendo la orden expresa de las Fuerzas
Conjuntas, arriesgando su libertad, un grupo de valientes entró a esta Sala para acompañar a su Presidente, Carlos Rüsh.
La Historia les debe tributo a ellos: Carlos Rüsh, Antonio Borio, William Bonora, Cristian Correa, Ruben Chinetti, Julio Lima, Sergio Méndez, Ramón Ramos, Américo Sáenz, Juan Torres, Jaime Abu Arab, Walter Alambarri, Amparo Español, Juan Iannandrea, Alfredo Landó, Elisa Lockhart, Rómulo Méndez, Raúl Rosales, Juan Sánchez, Edgardo Scaldaferro, Hernán Viera, y a un edil que hoy sigue honrando este cuerpo: el señor Gonzalo
Novales.Sepa, Señor Presidente, que cuando escucho al edil Novales, incluso cuando nuestros fundamentos son diametralmente opuestos, lo hago desde el más profundo respeto, como lo hago con todos los curules de
este cuerpo. Porque sé que bajo nuestras diferencias late un corazón común: la defensa innegociable de la Democracia.
Ese es nuestro orgullo como sorianenses y orientales.
Dice la murga La Trasnochada que «los días que no hay memoria, el cielo se pone gris».
Hoy, cuando asoman peligrosos desencantos con la política; cuando las encuestas nos gritan que muchos uruguayos ya no creen en quienes gobiernan ni en quienes son oposición, es cuando más necesitamos
recordar.
El olvido es el mayor de los peligros. No dejemos que el cielo se ponga gris. Abracemos con el alma la memoria de todos los que se la jugaron en aquella noche larga y negra, para que hoy nosotros
podamos estar aquí, debatiendo libres. Cuidemos la República. Cuidemos la Democracia, para que el cielo sobre Soriano y nuestro país siga siendo, para siempre, profundamente celeste.
Agradezco que mis palabras pasen a los protagonistas nombrados o a sus respectivas familias.
Muchas gracias.