«Sacamos los residuos fuera de hora y si nos reclaman, nos ofendemos»: El fuerte llamado a la convivencia de la edil Nilda Costa

La edil del Partido Nacional, Nilda Costa, expuso en la última sesión de la Junta Departamental sobre los pilares de la convivencia social, remarcando que el correcto uso del servicio de recolección de residuos domiciliarios es un deber de todos los habitantes para preservar el patrimonio común y la higiene urbana.

La responsabilidad ciudadana y la convivencia son pilares fundamentales para el bienestar de una comunidad.

La primera implica el cumplimiento de deberes y normas que aseguran la armonía, y la vamos adquiriendo conforme vamos creciendo y aprendemos en la,escuela y nos enseñan en casa, mientras que la segunda es el resultado de equilibrar los intereses individuales con los colectivos para lograr una sociedad pacífica.

Para que una comunidad prospere, se requiere un compromiso activo de sus habitantes. Respetar las leyes, las normativas locales y el cuidado del entorno. Aquí me quiero detener.

Este cuidado del entorno implica proteger los espacios públicos, el medio ambiente y la infraestructura compartida. La convivencia diaria se construye mediante el diálogo y el respeto mutuo.

Tratar a los demás con la misma consideración que esperas recibir. Dentro de esa consideración, de ese respeto, de esas normas de convivencia,   está la actitud que adoptamos frente a la disposición de los residuos domiciliarios. Tenemos un servicio regular de recolección, salvo los domingos.

Si bien en estos últimos días, se modificó el horario de recolección de los sábados, comenzando a las 15 horas, en general sabemos la hora aproximada a la que pasa.

¿Pero qué hacemos? Sacamos los residuos fuera de hora, fuera del día correcto o, lo que es peor, los dejamos en el vecino de enfrente o el de al lado.

Y si alguien nos reclama, nos ofendemos. Ya hablamos de responsabilidad ciudadana, y va de la mano con la cultura ciudadana, que engloba la promoción y protección de los derechos de todos y resguarda el patrimonio común.

El vínculo entre cada persona y el entorno, su conducta en los espacios públicos y su participación en la toma de decisiones respecto a los intereses comunitarios forman parte de esa cultura ciudadana.

Con la apropiación de un espacio público como es la calle, con el respeto a las normas y con una participación ciudadana comprometida, lograremos una convivencia más armónica.

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