Las medidas de cambio de horario en los bancos privados —que han intentado imponer desde la
ABPU, sin consultas ni consideración a sus clientes, trabajadores y demás bancos de plaza— será
aplicada solamente por cuatro bancos.
Algunos bancos privados habían anunciado que, a partir del 15 de diciembre, sus sucursales
comenzarán a abrir por la mañana en vez de continuar con el horario actual, según declaró en un
comunicado la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU). En el documento expresaban la
intención de “modernizar y adaptar el servicio bancario a las necesidades actuales de los clientes y,
a la vez, contemplar un reclamo histórico de los trabajadores bancarios de poder finalizar su
jornada laboral más temprano”.
Esta fue una medida unilateral, descoordinada con el resto de los actores del sistema financiero,
pésimamente planificada y sin atender sus impactos sobre trabajadores y clientes.
Ni modernizar, ni servir a los clientes
Definir como moderno a un grupo de empresas que imponen a toda la sociedad su conveniencia
resulta por lo menos soberbio.
La resolución tomada por la ABPU —que se restringió a informar al resto de los bancos privados y a
la banca oficial— causó la sorpresa del BROU. La situación planteada conlleva una serie de
dificultades operativas y de negocios, generadas por la diferencia de horarios en el sistema
financiero.
Asimismo, la decisión tomada implica una afectación directa para los clientes, principalmente para
quienes deben trabajar con más de una institución financiera.
Para analizar este aspecto, AEBU realizó una investigación a través de la Usina de Percepción
Ciudadana, buscando conocer la visión de los clientes sobre el cambio. Los resultados son claros en
establecer que la mayoría de ellos prefiere el horario vespertino, siendo las personas mayores y
las más jóvenes, aquellos de los sectores económicos medios y altos y los residentes de
Montevideo, quienes prefieren de manera ampliamente mayoritaria el horario de la tarde.
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