Durante la sesión ordinaria de la Junta Departamental, el edil Raphael Núñez (Frente Amplio – MPP 609) planteó dos inquietudes de interés comunitario. En primer lugar, solicitó a la Intendencia la instalación de baños químicos en la zona de la Plaza de los Abuelos durante los fines de semana para evitar riesgos de tránsito y dar respuesta a la alta afluencia de público. En segundo lugar, reclamó explicaciones públicas al Ejecutivo Departamental tras denunciar un episodio ocurrido en la madrugada del 6 de setiembre en el Teatro Municipal, donde se detectó presencia de personas sin supervisión ni control de funcionarios en el recinto.
Solicitud de baños químicos en la rambla
«Hoy traigo hasta aquí una inquietud, una preocupación y un pedido concreto.
Como una de las tantas personas que concurren a la rambla —precisamente a la zona de la Plaza de los Abuelos—, he notado, y me lo han hecho saber también los concurrentes, la falta de al menos dos (2) baños químicos para los días de mayor afluencia, es decir, los sábados y domingos.
La gran cantidad de juegos recreativos, sumada a las actividades en la cancha contigua, genera una alta concurrencia de público que hace necesario brindar más respuestas que las que aportan los baños de la Plaza de Deportes.
La idea es contar con estos servicios también para evitar el traslado de personas de una acera a la otra, lo que pone en riesgo constante a quienes cruzan por la cebra allí existente. El tránsito continuo, sumado a esa importante cantidad de gente, convierte a esta en una zona peligrosa.
Es sabido que la Intendencia ha instalado este tipo de baños como solución en otros puntos de gran afluencia. Espero que se evalúe este pedido de quienes hacemos uso de ese hermoso espacio público.
Quiero que mis palabras pasen a la comisión correspondiente.
Muchas gracias».
Denuncia sobre hecho en el Teatro Municipal
«En esta oportunidad quiero hablar, visibilizar y colectivizar un hecho que para muchos pasó desapercibido, pero que para este edil deja un signo de interrogación muy importante.
Me refiero a lo sucedido en el Teatro Municipal durante la madrugada del domingo 6 de setiembre, sobre la hora 3:30. Vecinos del lugar, al escuchar ruidos provenientes del teatro —risas, conversaciones y algo más por la calle 28 de Febrero—, procedieron a efectuar la llamada correspondiente al servicio 911 para solicitar asistencia.
En estos momentos de inseguridad es cuando más se valora la colaboración y la disposición del ciudadano común hacia las autoridades. En esta zona, al igual que en otras, los vecinos conforman un grupo de WhatsApp para su propio cuidado, lo que genera un contacto inmediato y una red de apoyo conjunto. Sentirse respaldados entre ellos les brinda mayor tranquilidad para enfrentar las situaciones delictivas con una pronta respuesta policial. Es así: se crea un sentido de pertenencia que motiva a la acción y al compromiso. Esa acción colectiva desempeña un rol crucial para transitar hacia un entorno más seguro. No se trata solo de un grupo abogando por su bienestar, sino de vecinos enviando el mensaje de que están trabajando junto con la justicia por un fin común.
Algo muy importante que debo resaltar —para evitar cualquier comentario malintencionado— es que en el lugar no había participación de ningún funcionario del Teatro Municipal. Dejo en claro que no había personal del recinto presente.
Por todo lo expuesto, pido desde esta banca las explicaciones públicas correspondientes. Es necesario e imprescindible saber por qué se utilizan las instalaciones sin la supervisión y el control de los funcionarios responsables. Hay que corregir este tipo de acciones para asegurar la convivencia armónica y el derecho al descanso.
Es momento de corregir esto para que no vuelva a suceder ni allí ni en ningún otro edificio que represente a la Intendencia.
Quiero que mis palabras pasen al Ejecutivo Municipal».