Antropólogos forenses comparten su experiencia en la Casa de la Cultura

El Instituto de Antropología Forense (IAV) busca acercar su labor a la comunidad, promoviendo el intercambio de información sobre su trabajo en la búsqueda de detenidos desaparecidos. A lo largo de sus 19 años de existencia, el IAV ha enfrentado el desafío de mantener la visibilidad de su labor, especialmente entre las generaciones más jóvenes que pueden no estar al tanto de su historia y logros. La falta de hallazgos recientes puede llevar a la percepción de que su trabajo es reciente, cuando en realidad es un esfuerzo continuo y arduo.

El equipo del IAV se motiva a pesar de la frustración que puede surgir de la naturaleza meticulosa y a menudo tediosa de su trabajo. La camaradería y el apoyo mutuo son fundamentales para mantener el espíritu del grupo, que se une en torno a un objetivo común: encontrar los cuerpos de los desaparecidos y desmentir el mito de que nunca se encontrarán. Cada hallazgo, aunque sea escaso, refuerza la esperanza y la determinación del equipo.

Actualmente, el IAV trabaja en el Batallón 14 de Toledo Canelones y en un predio privado cercano al ex Batallón 13 en Montevideo, utilizando retroexcavadoras y equipos de antropólogos. Aunque no hay planes inmediatos para expandir su trabajo a otras áreas del país, están preparados para responder a nuevas informaciones que puedan surgir.

El IAV también colabora con equipos argentinos, especialmente en el ámbito de la genética, donde se utilizan bancos de datos para identificar restos óseos. Este proceso es complejo, ya que requiere reconstruir perfiles genéticos a partir de muestras de familiares, lo que depende de la cantidad y calidad de las donaciones. La identificación de cuerpos es un proceso que puede ser largo y complicado, pero cada avance es un paso hacia la justicia y la memoria histórica.

En resumen, el trabajo del IAV es un esfuerzo colectivo que busca no solo encontrar a los desaparecidos, sino también educar y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la memoria y la justicia en el contexto de la historia reciente.

Destacada participación en Casa de la Cultura se dio en la mesa redonda desarrollada por integrantes del Grupo de Investigación en Antropología Forense
(CIAF – Uruguay) y del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT – Argentina), bajo la pregunta ¿dónde están?, la cual fue moderada por Azul Cordo y organizada por Proyecto Memoria.

Durante la misma los expertos comentaron con detalles lo que es su labor cotidiana, la cual a veces puede parecer rutinaria pero cuando se logran hallazgos movilizan no solo a la familias que tienen hijos o familiares desaparecidos sino también a una sociedad que busca saber dónde están, además de a ellos mismos.

En cuanto a su quehacer diario expresaron que lo primero es la investigación preliminar donde buscan responder el contexto de cada caso denunciado y luego las características de la persona que se está buscando. Esos datos llegan por testimonios, relatos orales, audiovisuales o escritos; también por notas de prensa o todo aquellos que pueda servir por los datos contenidos.

Cuando pretenden trabajar en cierto territorio se le pide a la justicia que de los permisos y se pasa a hacer una prospección, más adelante hacen el trabajo (con ayuda) de desmalezar el lugar. El siguiente paso es el grillado del área que consiste en hacer una cuadrícula que luego se traslada a lo digital permitiéndoles ver dónde están y los avances. Cada cuadrado se integra por 16 trincheras (zonas donde se excava). Estás tienen cinco metros de largo por un metro y medio de ancho, variando la profundidad según lo que consideran los equipos.

Cuando al trabajar con la retro excavadora encuentran algo anómalo, por ejemplo cemento, se detiene todo lo vinculado a maquinaria y empieza la labor más meticulosa de los equipos, con herramientas de mano. Al momento de los hallazgos se da aviso telefónico a las autoridades y se acordona el área para preservar.

Cada elemento que se encuentra sea ropa, hueso o lo que fuere se documenta en fichas. Todo eso tiene un código determinado y se coloca en cajas, constituyéndose una cadena de custodia que se entrega a militares para que las trasladen pero antes es la Antropóloga Alicia Lusiardo la firma a la salida y a la llegada, controlando que no se pierda ni altere nada. Eso llega al laboratorio de rayos X, ubicado en el Instituo Tecnico Forense, un dato no menor es que a todo se la hace rallos x. A continuación se efectúa limpieza y acondicionamiento de todo lo encontrado; quedando registro fotográfico de todo y también en las fichas antes mencionadas.

Cuando eso queda pronto se colocan en posición anatómica completando el formulario de los 206 huesos y todas las piezas dentales, para cotejar además si el relato de las familias de que esa persona había sufrido ejemplo una fractura coincide con lo encontrado; dejando en claro que el saber si están gente a una persona x o no se logra desde múltiples análisis e investigaciones que se dan de forma transversal, no solo siendo el ADN sino algo más amplio.

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