El Ing. Agr. Jorge A. Rodríguez, presidente de la Asociación Rural de Soriano (ARS), trazó un panorama crítico sobre el déficit hídrico que atraviesa el departamento.
Advirtió que, si bien la soja de primera mantiene expectativas, el maíz ya sufrió daños irreversibles y la infraestructura de agua subterránea vuelve a mostrar señales de agotamiento.
El estado de los cultivos: Maíz golpeado y soja en espera Rodríguez señaló que la situación en el campo es dispar debido a lluvias muy puntuales, pero la falta de agua generalizada ya pasó factura.
“Los maíces de primera han sufrido mucho y el daño es bastante irreversible; aunque el agua siempre ayuda, ya han perdido gran parte de su potencial de rendimiento”, explicó.
En contraste, la soja de primera recién inicia su etapa de floración, lo que mantiene una ventana de esperanza para los productores. El presidente de la ARS recordó el precedente del verano de 2023: “En aquel entonces no llovió en todo diciembre, pero una lluvia el 10 de enero cambió drásticamente el resultado de los cultivos. A eso apostamos ahora”.
Pasturas «crujientes» y el problema de fondo: Las napas A pesar de una primavera excepcional en producción forrajera, la falta de humedad actual ha transformado el paisaje.
“Hoy caminás o andás a caballo y la pastura está crujiente; se seca y se quiebra”, describió Rodríguez. Sin embargo, lo que más alarma a la gremial es el retroceso de las aguas subterráneas. Varios productores han reportado que los pozos y vertientes que se recuperaron tras la última gran sequía vuelven a fallar.
“El agua está un escalón más abajo, una napa más abajo. Este es el problema más difícil de revertir porque no se soluciona inmediatamente con una lluvia superficial”, advirtió el ingeniero. Críticas a la burocracia de la Emergencia Agropecuaria En el plano político y gremial, Rodríguez informó que la Federación Rural se ha reunido con Campo Unido y otras gremiales para analizar la declaratoria de emergencia en varias zonas del país, incluyendo el este (por el arroz) y puntos críticos de Soriano donde los cultivos “no aguantan más de 8 o 10 días”.
El presidente de la ARS fue crítico con la lentitud del sistema actual: “Planteamos que la emergencia agropecuaria debería disparar procesos automáticos.
Hoy, el Ministerio declara la zona, luego el BPS debe decidir si aplaza los pagos… es un proceso larguísimo. Para cuando llega el beneficio, la falta de agua ya pasó”.
Finalmente, Rodríguez rechazó el argumento de la falta de recursos fiscales para asistir al sector: “No vale la excusa de decir «no tengo plata». Vemos que para otras cosas siempre hay dinero; lo necesario debe estar cuando las crisis ocurren” sentenció.