«Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron» (Jn. 1,5)
Querida comunidad diocesana:
Vamos culminando el Año jubilar, bajo el lema:»Peregrinos de Esperanza». Los encuentros, actividades y celebraciones de este año, han tenido un énfasis especial en la virtud de la esperanza.
“La esperanza cristiana no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino” (Spes non Confundit n3).
En tiempos donde lo que prevalece parece ser lo transitorio y provisorio, Dios nos pide tener confianza en Él y en su fidelidad. Es necesario, cultivar la esperanza que llevamos en el corazón, ser pacientes con nosotros mismos y con los demás. Confiamos plenamente en el Señor, Luz del mundo y Camino de Salvación ,para toda la humanidad.
El tiempo de Adviento, nos permite vivir en comunidad la preparación de la venida del Señor y continuar caminando con esperanza, hacia la Gruta de Belén. Con admiración, volvemos a celebrar lo que pasó en la historia (el pasado), lo qué está sucediendo (el presente) y lo que está por venir (el futuro).
El acontecimiento del nacimiento de Jesús, significa alegría y esperanza, compromiso y testimonio, de que el niño-Dios es la Luz del mundo, que brilla en las tinieblas y las tinieblas del mundo no la vencieron.
Como Iglesia diocesana estamos intentando caminar juntos, en el mismo sentido. Y en esa experiencia, pueden existir situaciones en la vida personal y comunitaria, que oscurezcan la luz de la fe, quitarnos la esperanza o apagar el amor hacia Dios y hacia los demás.
Pero, el Señor siempre está-entre-nosotros. Su Presencia luminosa nos permite ver con mayor claridad el camino a recorrer y reconocer que el obrar de su amor, va transformando la realidad del mundo, desde lo simple y sencillo de la vida cotidiana.
En esta Navidad, nuevamente el Señor se acerca con amor y ternura a cada persona y a cada familia que lo recibe. Soñamos y rezamos para que sea la Presencia de Jesús, la que alegre la vida y traiga la Paz divina, a toda la humanidad.
Que María, Nuestra Señora de las Mercedes, nos ayude a estar despiertos y en vigilante espera, para decirle al Señor, en el silencio de la Nochebuena: entra en tu casa y quédate con nosotros.
Que la Paz de Dios, esté con todos ustedes.¡Bendecida y Feliz Navidad!
Fraternalmente,
+Luis Eduardo González Cedrés
Obispo de Mercedes