Se llevó a cabo la presentación de la propuesta de patrimonialización de la de la Fiesta ante la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura. Este proceso representa un hito fundamental para la fiesta, una de las más antiguas del país, que se celebra ininterrumpidamente desde 1960.
A continuación, compartimos la reflexión de María Noel Tenaglia, coordinadora y coautora del libro sobre la fiesta y Asistente Académica de la Asesoría Educativo-Cultural de la ANEP.
Tenaglia destacó la relevancia de este paso: «En un país que tiene 200 años, esta fiesta se realiza desde 1960, lo que significa que tiene 65 años de historia. Nació de las comunidades educativas, pero hoy es un evento plenamente comunitario que forma parte esencial de la identidad de la ciudad, razón por la cual se considera su declaratoria como patrimonio.»
El libro que se presentó es el resultado de un exhaustivo trabajo de tres años con la comunidad. En él, un equipo multidisciplinario de investigadores, antropólogos, economistas y especialistas en educación y cultura (a través de la ANEP) realizó un corte histórico y de coyuntura para analizar la situación actual de la fiesta, su historia y las estrategias para su salvaguarda.
Tenaglia señaló una preocupación clave: «Hace unos años la fiesta llegó a tener unas 40 carrozas, y hoy contamos con solo 7 agrupaciones. Nuestro trabajo busca investigar qué podemos hacer para salvar los valores fundamentales de esta celebración, iniciada por Vicente Betervide, director del museo, y cómo podemos proyectarnos al futuro.»
Al reflexionar sobre las causas del descenso en la participación, se identificaron varios factores:
- Factor Económico: «El tema económico es determinante. Las carrozas hoy por hoy cuestan alrededor de $1.200.000 pesos cada una, lo que dificulta enormemente la gestión de fondos por parte de las agrupaciones. Por ello, la salvaguarda debe incluir el involucramiento del Estado para proteger esta expresividad local.»
- Factor Comunitario/Competitivo: «En ocasiones, la alta competitividad hace que se priorice la ‘perfección’ y la ‘prolijidad’ de la carroza, restando la participación activa que antes tenían los estudiantes en el proceso de creación. Es crucial encontrar un equilibrio entre la calidad y el hacer colectivo.»
Sobre dónde reside la clave para «salvar» la fiesta, Tenaglia fue enfática:
«La salvaguarda pasa, sobre todo, por la gente, porque esta es una fiesta de la gente, para la gente, y especialmente de los estudiantes. Debemos trabajar para que los estudiantes conozcan la historia y se vuelvan a apropiar de la celebración. Con la comunidad educativa, la ANEP (que acaba de declarar la fiesta de interés educativo) y toda la ciudadanía, debemos dar a conocer la propuesta, involucrar a más gente y trabajar en conjunto para asegurar su continuidad.»
