"Entre Sentencias, Reformas Judiciales y el Poder Económico"
En una entrevista a fondo en Radio Universal, el reconocido abogado penalista Juan Fagúndez desmenuzó el caso Besozzi, una sentencia que, según sus palabras, «pone fin al proceso». La conversación no solo abordó los pormenores de este caso, sino que también se expandió hacia una crítica profunda y estructural del sistema judicial uruguayo, la ley de violencia de género, el rol de la fiscalía y la innegable influencia del poder económico.
El Caso Besozzi: Un Veredicto Dividido y la Ausencia de Ley Específica
Fagúndez inició su análisis del caso Besozzi, destacando la división en la Corte. «La corte son cinco ministros, dos ministros dijeron que efectivamente, que no existió. Los otros tres dicen que hay que seguir adelante», explicó. Sorprendentemente, el abogado señaló una falencia fundamental: «No hay ley, ¿eh? No hay ley vigente sobre lo que se le imputó», lo que, a su juicio, complejiza la situación.
El periodista le consultó sobre la extensa lista de imputaciones presentadas por la fiscalía contra el intendente Besozzi, que incluyen «reiterados delitos especulados, tráfico de influencias, omisión de denunciar delitos, cohecho simple y abusos de funciones, todos reiterados continuados y también el cohecho calificado». Fagúndez fue cauto en su respuesta, enfatizando la diferencia entre la enumeración de hechos y la tipificación de conductas delictivas. «No hay una descripción de una conducta típica. Ahí lo que hay es un hecho y sigue con otro hecho, y no dice, porque tampoco lo tiene que decir. Enumera», precisó.
Al discutir ejemplos concretos mencionados por la fiscalía, como el supuesto pago de la intendencia a hoteles para giras de la candidata Laura Raffo, Fagúndez puso en duda la automaticidad del delito. «No tiene por qué ser delito si hay una razón por la cual la intendencia y después se devolvió», argumentó, sugiriendo la importancia de investigar si hubo reintegros o errores de facturación. En cuanto a las acusaciones relacionadas con adelantos a ADEOMS, el abogado indicó que si la fiscalía alega que se adelantó dinero sin respaldo de la recaudación sindical, «eso es lo que dice la fiscal», y será la jueza quien determine la validez de esa afirmación.
La Justicia Uruguaya: Un Problema «Absolutamente Estructural»
La entrevista rápidamente derivó hacia una discusión más amplia sobre el sistema judicial. Ante la pregunta de si el problema de la justicia en Uruguay reside en el «sesgo político partidario de uno u otro fiscal» o es «mucho más estructural», Fagúndez fue tajante: «Para mí es absolutamente estructural».
Según el abogado, esta problemática no tiene solución «si no se cambia la parte funcional». Describió al organismo como «trancado» y lo calificó como un «cuello de botella». Entre las principales causas, mencionó la «cantidad de trabajo» y la «falta de experiencia de muchos que están como fiscales o fiscales adjuntos», lo que lleva a la delegación de responsabilidades en personal menos experimentado. Además, criticó los «tiempos muy lentos para una cosa y demasiado rápidos para otras», ejemplificando con denuncias de abogados que pueden tardar años en avanzar, incluso con pruebas contundentes.
Carencias Presupuestales y la Influencia Política
Fagúndez también abordó el impacto de las «carencias presupuestales» en la fiscalía, atribuyéndolas a un sesgo político. «Sí, sí, porque como no se han podido poner de acuerdo en un fiscal de corte, la política también influye en las partidas presupuestales para la fiscalía», afirmó, recordando un antecedente con Rafael Ubiría.
Las Reformas del Código Penal y la Ley 19.580: Una Crítica a la «Trampa»
El abogado expresó su preocupación por las constantes reformas al Código del Proceso Penal (CPP), que ya llevan «quince reformas» al nuevo código. Comparó el CPP con un «tablero de agua», donde «cuando tocas algo acá la onda expansiva toca en otros lugares», generando inconsistencias y «deformando absolutamente esa conexión entre artículos».
Otro punto central de su crítica fue la Ley 19.580 de violencia de género. Aunque reconoció que trajo «muchas cosas muy buenas», señaló dos problemas principales. En primer lugar, la ley «tendría que haber sido dividida por lo menos en dos», separando el ámbito penal del «tema de la situación de la mujer respecto del trabajo». Esta «ultra conexión ha llevado a cosas muy injustas», explicó, aunque aclaró que no se refiere a las medidas de protección, sino a la confusión de materias y poderes. En segundo lugar, identificó «tres o cuatro artículos» de la ley que, a su entender, «ni siquiera hay que reformar el concepto, hay que aclarar la redacción».
Fagúndez reveló que existió un proyecto de reforma sobre estos artículos, redactado por una abogada vinculada al Poder Ejecutivo, que «coincidían exactamente con las que se habían hablado en la asociación» (de abogados). Sin embargo, lamentó que «nunca hubo nada, fue un proyecto» que no prosperó.
Justicia, Realidad y el Poder Económico: Una Visión Cruda
La entrevista concluyó con una sección de preguntas rápidas que revelaron la visión más cruda de Fagúndez sobre la justicia:
- ¿En Uruguay el delito de cuello blanco está mejor visto que los delitos de sangre? Sí.
- ¿Hay veces que conviene declararse culpable aunque no lo seas? No.
- ¿Hay fiscales que te hacen el camino más fácil por sus errores? Sí.
- ¿Hay testigos que merecen un Oscar? ¡Un Oscar y algo más!
- ¿Todos mienten? No.
- ¿Justicia es solo lo que cabe en el código penal? No, justicia es mucho más.
- ¿La condena social tiene más peso que una sentencia firme? Sí.
- ¿El poder económico tiene más fuerza que el poder judicial? Sí.
Esta última afirmación fue el broche de oro de la conversación. Fagúndez sostuvo que el «poder económico es el poder», y que ha «salido del sistema político, se salieron del sistema». Remarcó que el dinero se maneja de una forma que «se le escapa a todo el mundo», y que lo hace con «impunidad total».
El abogado, quien fue presidente de la Asociación de Abogados Penalistas, criticó la figura del Ministerio de Justicia, afirmando estar «totalmente en contra». Argumentó que el ministerio en Uruguay ha sido «una locura» y que su función, si busca «controlar al Poder Judicial, a la Fiscalía», es preocupante, ya que sumaría otra capa de poder por encima del sistema judicial.
La entrevista con Juan Fagúndez dejó en claro que, más allá de casos específicos como el de Besozzi, la justicia uruguaya enfrenta desafíos profundos y estructurales que van desde la operatividad diaria de la fiscalía hasta la influencia ineludible del poder económico, cuestiones que, según sus palabras, impiden que la «luz al fondo del camino» sea visible para la ciudadanía.