En la última sesión ordinaria de la Junta Departamental de Soriano, celebrada el pasado 25 de mayo, el edil del Partido Colorado, Santiago Fiorelli, hizo uso de la palabra para rendir un doble homenaje de profunda significación partidaria e histórica. Al cumplirse 170 años del nacimiento de José Batlle y Ordóñez, Fiorelli repasó el impacto de sus reformas en la creación del Uruguay moderno y defendió la vigencia de la sensibilidad social y el rol del Estado activo frente a las lógicas individualistas actuales.
Expuso: José Batlle y Ordóñez cumplió 170 años de presencia viva en la historia nacional. Y decimos presencia viva porque hay hombres que trascienden su tiempo, que dejan de pertenecer únicamente a una época para transformarse en ideas permanentes dentro de la vida de un país. Batlle fue, sin dudas, uno de ellos. Hablar de Batlle y Ordóñez es hablar del nacimiento del Uruguay moderno. Del Uruguay que entendió que la libertad política debía ir acompañada de justicia social; del Uruguay que apostó a la educación pública, a la igualdad de oportunidades y a un Estado activo como instrumento de equilibrio y protección para los más débiles. Batlle tuvo la enorme capacidad de adelantarse a su tiempo. Mientras gran parte del mundo aún discutía derechos elementales, en nuestro país se impulsaban transformaciones profundas: la jornada laboral de ocho horas, la defensa de los trabajadores, las empresas públicas, la separación de la Iglesia y el Estado, la ampliación de libertades civiles y una concepción profundamente humanista de la política. Pero además de reformista, Batlle fue un gran demócrata. Creyó firmemente en las instituciones, en el debate de ideas y en la convivencia republicana. Entendió que los partidos políticos debían ser herramientas al servicio de la gente y no meros espacios de poder. El batllismo no nació solamente como una corriente política; nació como una manera de entender el país. Una mirada profundamente uruguaya, basada en la sensibilidad social, la defensa de las libertades, la solidaridad y la búsqueda constante de mayor justicia. Por eso, a 170 años de su nacimiento, el pensamiento batllista continúa vigente. Sigue vigente cuando defendemos la educación pública, cuando creemos en un Estado que acompañe y proteja, cuando entendemos que el desarrollo económico debe ir de la mano de la dignidad humana y cuando sostenemos que nadie puede quedar atrás. En tiempos donde muchas veces predominan el individualismo, la indiferencia o la lógica del sálvese quien pueda, recordar a Batlle también es reivindicar una forma de hacer política con valores, con sensibilidad y con profundo compromiso social. José Batlle y Ordóñez no solamente gobernó el Uruguay: ayudó a construir su identidad. Y ese legado, que forma parte de lo mejor de nuestra tradición democrática y republicana, merece ser recordado, defendido y proyectado hacia las nuevas generaciones. Porque homenajear a Batlle no es un ejercicio de nostalgia. Es renovar el compromiso con un Uruguay más justo, más libre, más solidario y más humano.
SE PUEDE SER COLORADO SIN SER BATLLISTA PERO NO SE PUEDE SER BATLLISTA SIN SER COLORADO
Por último, solicito que mis palabras sean enviadas al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado, al Comité Ejecutivo Departamental y a los legisladores Pedro Bordaberry y Conrado Rodríguez. Muchas gracias Hoy recordamos el nacimiento de Emilio Martino Prémoli, gran Intendente de Soriano y hombre de profunda vocación pública.