Monseñor Luis Eduardo González: «Pasar por el corazón lo que Jesús vivió es más fuerte que el recuerdo»

El Obispo Diocesano de Mercedes, Monseñor Luis Eduardo González, compartió una reflexión sobre el significado de la Semana Santa, definiéndola como el momento de actualizar la fe en la vida cotidiana.

Según el prelado, estas celebraciones permiten que el sacrificio de Jesús no sea un evento del pasado, sino una realidad espiritual presente.

«En el hoy de cada comunidad y del mundo, nos vemos reflejados en lo que vivió Jesús hace 21 siglos», afirmó. Monseñor destacó que este tiempo brinda la paz necesaria para procesar la historia personal y renovar fuerzas. Concluyó señalando que la misión de estos días es anunciar el mensaje central de la Iglesia: la promesa de un camino hacia la eternidad.

«Del aplauso a la cruz»: La reflexión del Obispo de Mercedes sobre la inconsistencia humana

«La Semana Santa es un espejo de nuestra propia vida», afirma Monseñor Luis Eduardo González. El Obispo explica que el recorrido desde el Domingo de Ramos hasta la Pascua muestra la inconsistencia del corazón humano. «Jesús vivió esa realidad: ser vitoreado como un rey y, poco después, ser condenado por los mismos que lo aplaudían porque no cumplió con lo que ellos esperaban de Él».

Para el Obispo, el Jueves Santo rompe con cualquier idea de intimismo religioso: «Al lavar los pies de sus amigos, Jesús nos da un mandato de servicio constante hacia el prójimo». Es en esa misma cena donde aparece la figura de la traición, una experiencia que el prelado vincula con las vivencias actuales de cualquier persona.

La actividad diocesana culminará con la Vigilia Pascual del sábado y el Domingo de Resurrección, celebraciones que unen a las comunidades de Soriano y Colonia en el mensaje más importante de la historia católica.

Una invitación del Obispo  abrir el corazón Fe, Resurrección y Juventud

«Contrario a lo que muchos piensan hoy, la muerte no tiene la última palabra ni la vida termina en ella. La Pascua es, precisamente, el paso de la muerte a la vida. Creemos en esto porque hubo testigos oculares que dieron su vida para dar testimonio de que Jesús resucitó; no es un invento ni un engaño, son 21 siglos de una fe que sigue transformando vidas para bien.

Mi invitación, incluso para quien no cree, es a que abra al menos una pequeña puerta a la posibilidad de que esto sea verdad. Nuestra fe es razonable y ‘mueve el piso’ de quien la abraza. Entre tantos eventos que ofrece el año, los invito a acercarse, a escuchar algo distinto y a darle a Dios la oportunidad de decirles algo. Después, cada uno hará su propio camino.

Respecto a los jóvenes, aunque en Uruguay somos minoría y las nuevas generaciones tienen otros reclamos, mantenemos la esperanza. Recientemente nos reunimos con casi cien adolescentes en la Casa de Retiros La Paz. Vemos un movimiento espiritual creciente: jóvenes que llegan por tradición familiar o buscando a alguien con quien conversar, y encuentran en nuestras parroquias un lugar de pertenencia. Eso es lo más importante», concluyó González.

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