Obispo de Mercedes destaca profunda significación espiritual de la Semana Santa y llama a renovar la fe en el mensaje pascual

El obispo diocesano de Mercedes, Monseñor Luis Eduardo González, realizó una valoración positiva del desarrollo de la presente Semana Santa, al tiempo que compartió una profunda reflexión en su mensaje de Pascua.

«Esta semana es la semana mayor de nuestra fe, así la denominamos, por la intensa carga espiritual que conlleva», expresó el prelado. En sus palabras, resaltó que si bien los cristianos renuevan y actualizan su fe y esperanza a lo largo del año, la Semana Santa representa un período de especial trascendencia.

Monseñor González explicó que durante estos días, la comunidad cristiana transita espiritualmente, recordando y haciendo memoria de los últimos momentos de Jesús, desde la entrega de su vida hasta su muerte y gloriosa resurrección. Subrayó que este acontecimiento constituye el núcleo fundamental de la fe, trascendiendo la mera conmemoración de un hecho pasado para vivirse como una realidad presente en las circunstancias actuales.

«Cada año nos sentimos profundamente unidos como Iglesia a Jesús, quien siempre tiene un mensaje particular para cada uno y un mensaje general para todos», afirmó el obispo. En este sentido, señaló que el propósito primordial de la Semana Santa radica en la renovación de la fe, la esperanza y el amor en Dios.

En su mensaje pascual, Monseñor González dirigió una invitación a todos a acercarse a Dios, a quien identificó como la fuente de una esperanza certera. Contrastó esta esperanza divina con la esperanza depositada en los seres humanos, susceptible a la desilusión y la desesperanza. «Cuando uno deposita su esperanza en Dios, encuentra incluso en los momentos más difíciles de la vida una razón para vivir, una fuerza para seguir luchando y para reafirmar valores fundamentales como la vida, la fe, la familia y la verdad», enfatizó.

Finalmente, el obispo de Mercedes extendió sus deseos de una bendecida Semana Santa a toda la comunidad, anhelando que aquellos que se reunieron en familia disfrutaran de esos momentos, que quienes descansaron pudieran hacerlo verdaderamente y que la vivencia de la fe se compartiera con alegría y esperanza.

Concluyó expresando su anhelo de que esta experiencia arraigada en el corazón impulse a continuar actuando en nombre de Dios para el bienestar de todos.

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