Han transcurrido cinco años desde el día en que un rayo impactó el monumento histórico nacional, marcando el inicio de un complejo proceso de evaluación y planificación.
La estructura, declarada patrimonio nacional en 1976 y erigida en un período de modernización y embellecimiento de la ciudad, quedó completamente destruida.
Ante la ausencia total de la estatua original, el desafío se centró en una reconstrucción integral, la creación de una réplica auténtica que honrara su valor histórico y cultural.
Esta tarea dio paso a una exhaustiva búsqueda para llevar adelante el proyecto, priorizando la fidelidad a la obra original por encima de una mera imitación.
La investigación llevó al artista doloreño Federico Gautier, quien aceptó el desafío. Su labor, que detallará posteriormente, se convirtió en la pieza central de un proceso continuo que, a lo largo de estos cinco años, no se detuvo.
El relato de este arduo camino por parte del Lic. Aparicio Arcaus busca visibilizar la dedicación de cada etapa, con el objetivo final de que el nuevo monumento sea resignificado por la comunidad, valorado y disfrutado como aquel original.