Entusiastas y alegres celebraciones de las Vísperas de la Inmaculada, en parroquia San Juan

En la noche de este sábado 7 de diciembre celebraron con gran entusiasmo y alegría las Vísperas de la Inmaculada Concepción por parte de la comunidad de la parroquia San Juan, a cargo de las Hermanas Salvatorianas.

La actividad se inició con la entrada de la imagen de la Inmaculada Concepción, al predio colindante con la parroquia, para continuar con el rezo del Santo Rosario, por parte de todos los presentes. A continuación, un grupo de niñas de la catequesis, presentó una coreografía en homenaje a la Santísima Virgen, y posteriormente el lanzamiento al cielo de decenas de globos celestes y blancos.

Por último, presidida por Monseñor Luis Eduardo González obispo diocesano, fue celebrada la santa Misa. En la homilía, Monseñor Luis Eduardo reflexionó sobre la persona de la Santísima Virgen, como modelo de oración, confianza en Dios, de reflexión y atención a los designios de la Providencia. Haciendo un contraste con la agitación, el ruido y el ritmo acelerado de la vida del hombre moderno, que huye de Dios, se esconde de Dios. Y agregó que “todos debemos recurrir filialmente a Ella con la confianza plena que seremos atendidos infaliblemente por más apremiantes que sean nuestras aflicciones, problemas y necesidades, ya que Ella es la omnipotencia suplicante junto a su Divino Hijo.”

Al cierre el obispo invitó a los niños presentes, a llevarle un arreglo floral que estuvo en el altar, para colocarlo como ofrenda de amor, a los pies de la imagen de la Inmaculada Concepción.

Una nota pintoresca y de amor filial fue el encendido de velas que muchos de los presentes, portaron durante buena parte de los festejos.

El origen de la festividad de las Vísperas de la Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX promulgó el Dogma de la Inmaculada Concepción, según el cual la Virgen María, desde el momento de su concepción, por un don gratuito de Dios y por los méritos de Jesucristo, fue preservada de toda mancha del pecado original.

Cuenta la tradición que la Iglesia pidió a todos los feligreses del mundo católico que, como muestra de alegría, de agradecimiento y de saludo a la Madre del Salvador, se hiciera oración y se encendieran velas en la víspera. Y desde aquellos tiempos, en algunas ciudades o países, se adoptó la costumbre en la noche del 7 de diciembre, de preparar la celebración, que al día siguiente se homenajea a la Santísima Virgen en la fiesta de la Inmaculada Concepción.

Fotos: Gentileza de Mauricio Sosa V.

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